Golondrina

Vienes como una golondrina, juguetona y malandrina, a posarte en mi hombro, y no salgo de mi asombro. ¿Te he llamado o te has perdido? De mi boca salen estrellas de amor que van a morir en un océano indefinido, mientras me arropas con el calor de tu nido.

Ya llega la primavera, y mi sangre está revuelta, y yo mismo estoy salido. Ayer tuve una polución, y la verdad... no sé cómo ha sido. Y hoy elevo al bronceado cielo un canto ardiente, y sólo espero un eco adolescente de mi yo más profundo.

Ven a mí, arisca y dulce, como hermosa doncella macerada en la pena. Deja que te lleve, que te guíe, que te enseñe mis arrebatos y mis penas, a las que nadie nunca tuvo acceso. Deja, golondrina, que te envenene de amor, y te ilumine con mi sueño. Silencio y oquedad, martirio pleno.

(Publicado y dedicado a Gominola, en Grupo Buho)

1 comentarios:

Anónimo dijo...

No quiero ser tuya tampoco de nadie. Quiero ser golondrina amiga del viento... amar libertades.