En una dulce prisión

Por las mañanas, mi mente te entrego.
Por las tardes, mi íntimo espíritu.
Por las noches, todo mi cuerpo.

Si hace frío, tu calor siento.
Si la soledad me turba, me reconfortas.
Si melancolía, alegría a mi vida aportas.

Cuando te necesito, mano amiga eres.
Si desamor tengo, amor me ofreces.
Si desazón, consuelo y aliento.

¡Mi niña bonita!
Aquella a la que amo,
y con mi pasión reclamo.

¡Átame, porque esclavo soy de tu querer!
Si no te tengo, morir quiero.
Si te alejas, me muero.

Si me dejas,
el mundo es negrura
¡y espanto!

(Publicado también en Grupo Buho)

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Desnudenme tus manos lentamente,
sobrenadando senos y caderas,
y desliza tus dedos diligente,
entre botones,lazos,cremalleras.
G