Ella me va a hacer morir de amor. Tal vez lo merezca, por estúpido. Siempre lo fui, y no aprendo. Les das todo, y no se conforman... quieren más y más, hasta que explotas. Soy un hombre maltratado por la vida, pero me conformo... soy un buda occidental, un macaco del imperio de la nada, un ser superficial, la mente de un fantasma, el ocaso del olvido.
Sin embargo, escribir mi mal me reconforta. Parece recogerse, e irse por donde ha venido. ¡Ciao, bambino! Mándame una postal, desde el infierno del destino. Me rio, pero por dentro soy un cauce seco, ni una lágrima más brota de mi alma en pena. Lo doy por concluido, es mi sino.
Morir de amor... ¡qué muerte más bella! Inocente soy del todo, pero acepto el veredicto. Moriré por ti, mi dulce amor, me transformaré en partícula, que inhalarás dormida, y envenenaré tu sueño, y me sentirás por dentro, como yo te sentí por fuera, aquel día, en Granada, mientras te desvestías...
(Publicado también en Grupo Buho)
Morir de amor
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)




4 comentarios:
hola ... aqui te dejo mi recado... una peseudo brasileira ... pero chilena
www.esteldomar.blogspot.com
Pues ya que hay que morir, no esta mal morir de amor.
Saludos.
Sageraaaaaaaaaooooo!... Ná, pero es bonito... pensar que se puede morir de amor, jejejeje
Besitos,
Roser (Lottie)
Creo que, quizás la muerte en vida que más ansía en sentido, aún sin saberlo, es la lenta agonía, el dulce placer de morir..., por amor.
Y sentir, cómo se despedaza el alma, como sangran despacio las venas bajo la piel, golpeando gota a gota, como una tortura orgásmica, que se paladea, se disfruta, y se ama...
Publicar un comentario en la entrada