El autor y el lector.

Muchos creen que la literatura es un arte. Y que ese arte es juzgado por los llamados "expertos". Y que hay "cosas" que son literatura y otras que no lo son. Y por tanto... que habrá obras de arte magistrales o excelentes y otras sin valor alguno. Y que esta valoración irá cambiando con el tiempo y con el criterio de los expertos, que nunca será definitivo. Es la forma "académica" de tratar este asunto.
Yo prefiero verlo de una manera por completo diferente. Para mí, hay un ser vivo, el autor, que necesita escribir algo en un momento dado. Y hay otro ser vivo, el lector, que necesita leer algo,en otro momento. Y cuando se produce el encuentro mágico entre un autor y un lector concreto, salta una chispa y se incendia el universo entero. Es como un nuevo milagro de la vida, tal mismo como una divina concepción.
Esos encuentros mágicos son extraordinariamente difíciles y cuando se produce uno de ellos un escalofrío de comunicación recorre el mundo, es como si el lector fuese literalmente devorado por el texto, que se ha convertido de repente en una mediación. Es como una comunión del mundo con el mundo, en el que las máscaras caen y de repente no hay ninguna urgencia, puesto que todo es armónico.
¿El precio? Tal vez dejarse "penetrar" por los misterios. En el fondo es un acto de amor.

(Publicado también en Grupo Buho)