La ardiente espera

Baila para mí una bella canción de amor, mujer, despeja mis dudas y entrégame el tesoro de tu risa y el diamante de tu cuerpo, para que yo lo talle, con fiel y entregada dedicación, como un escultor de emociones puras, y déjame que cabalgue contigo a la busca sosegada de un refugio seguro, adonde poder dirigirte la súplica de tu mirar anhelante, donde poder sufrir el vértigo de tu escapar transeúnte.
Baila para mí por un día, amorosa mujer de cálidas aguas y calientes gemas...

(Publicado también en Grubo Buho)